Notas del director

Javier Ruiz Caldera

Director

Me incorporo como director a la segunda temporada de “Mira lo que has hecho” con la máxima ilusión y lo que me encuentro es a un equipo técnico y artístico que no deja de hablar de la maravillosa experiencia que fue el rodaje de la primera. Que si Carlos por aquí, que si Therón por allá. Aguanto como puedo mientras cantan las excelencias del “ex” durante toda la preproducción, esperando estoicamente a que empiece el rodaje. Se van a enterar. 

Y es que solo puedo hacer una cosa, coger el relevo del gran trabajo que hizo Carlos Therón en la primera temporada, aprender de él y adaptarlo a las exigencias de la nueva temporada, mucho más grande, ambiciosa, y compleja que la primera.

Afortunadamente tengo los elementos a favor. El equipo está ya muy bien engrasado, y Berto Romero tiene muy claro hacia dónde tiene que evolucionar la serie, depurando el tono, arriesgando todavía más con los guiones, creciendo en tramas, personajes y situaciones. Tiene muy bien aprendida la lección de la primera temporada y va a potenciar sus aciertos. Y sobretodo quiere sorprender al espectador. Yo estoy a tope con eso, y con él.

Porque rodar con Berto Romero esta serie es como la culminación de una relación que hemos trabajado juntos desde hace años. Él ya aparecía en mi primera película, le nominaron a un Goya por otra que hicimos años después, incluso hemos rodado una comedia de acción juntos. Así que sentarme a su lado en el combo para dirigir ha sido lo más natural del mundo, compartiendo dudas, solucionando problemas, y riéndonos mucho. Ha sido una de las experiencias más gratificantes de toda mi vida, y no estoy hablando únicamente de la profesional.

Luego llegaron las sorpresas. No conocía a Eva Ugarte, y la quiero para siempre en mi vida. Sigue siendo ese torbellino de talento que ya se intuía en la primera temporada, pero es que en ésta segunda explota. Y qué decir del resto de actores, están tan divertidos, creíbles y naturales que era muy fácil seguirles con la cámara, prácticamente no había que cortar, así que estoy especialmente feliz por la cantidad de planos secuencia que se han quedado en el montaje final. Ha sido gracias a ellos. Trasmiten una verdad muy poderosa. Algo imprescindible en esta temporada que se adentra en territorios algo más oscuros que la primera. Algo que también influyó en la fotografía, sobretodo en los parajes menos alegres. 

Vamos a ver a un Berto Romero como nunca antes lo hemos visto, perdido y vulnerable. Que sigue contando sus experiencias y las de otros pero con su propia voz, esa tan inconfundible, tan personal, tan honesta y tan divertida. Pero no hay que confiarse, que a la vuelta de cualquier capítulo te puede dar una bofetada. Así es Berto.